Mié. Oct 17th, 2018

Marketing & Ventas que tienen HYGGE

Hometown Condominio en San Borja es el proyecto bandera de AlPunto. Es mucho más que un condominio, es como una persona que reúne los mejores atributos de todas las demás y es precisamente esa humanización lo que lo hace único pero sobre todo cercano.

Humanizamos el condominio a partir de dos fuentes que detonaron el tono del proyecto y la ruta a seguir: el poema La gente que me gusta de Mario Benedetti y la filosofía danesa del Hygge.

Decidimos que sería el proyecto que nos catapultaría como empresa, no por un tema monetario o de prestigio, sino porque era la oportunidad que habíamos buscado para probar que el mercado inmobiliario estaba hambriento de un concepto lleno de felicidad. Cursi o no, intuíamos que esa sería la diferencia.

Pero, ¿de qué estamos hablando?

Hometown vende consistentemente 8 departamentos al mes, sin baches, sin sobresaltos, sin desesperaciones comerciales. Siempre supimos que la sumatoria de todas sus características serían lo que nos conduciría al éxito comercial: una ubicación magnífica frente a un parque, un planteamiento arquitectónico que no tuguriza el lugar y un concepto inmobiliario bien pensado y llevado a la práctica en cada uno de sus ejes de marketing: producto, precio, punto de venta, departamentos piloto y áreas comunes.

Sin embargo, era necesario algo más para alcanzar el éxito. Desde hace tres años, le hemos venido inyectando al proyecto algo que ni sabíamos cómo se llamaba: Hygge, un concepto danés que hace a los hogares más cálidos, más acogedores y a la gente más feliz.

Pero ¿qué es exactamente?

 

  • Ver una película con tu frazadita preferida y una tableta de chocolate de puro cacao.
  • El aroma de café en casa
  • Una tarde soleada en pleno invierno limeño.
  • El olor de tu bebe.
  • Llenar un espacio con amor tan solo con poner una plantita y repintar una repisa vieja.
  • Un té frutado natural en tu taza preferida.

 

Todo eso es Hygge (se pronuncia “ju-ga”) pero el concepto va mucho más allá, pues se trata de una actitud ante la vida, actitud que trasladamos al estilo de vida Hometown a través de elementos sensoriales, la comunicación, la gráfica, los colores y el interiorismo.

Hometown tiene Hygge pero ¿cómo se le inyecta felicidad al ladrillo y al cemento? La respuesta es pensando en cada detalle. Convertimos los depas pilotos en evocadores de historias, nos adelantamos a la tendencia del coworking y comprendimos que tener en las áreas comunes del condominio un horno de barro para cocinar una pizza artesanal sería un lujo entre los amigos y un generador de sensaciones memorables.

Apostamos por las texturas, como el ladrillo rococho, cuando muchos todavía no se atrevían a ser diferentes. Convertimos 60 metros cuadrados en el depa de los sueños de jóvenes y familias que no reducen la felicidad a espacios pequeños. A través de la arquitectura de interiores le sacamos el jugo a un departamento de 106 metros exprimiendo hasta el último de sus rincones y volviéndolos funcionalesNuestra comunicación se dirigió a familias imperfectas, genuinas, que se equivocan, que se aburren, que celebran y que aman. Todo eso hizo posible que el concepto creciera cada vez más y fundara un estilo de vivir.

ASÍ LLEGAMOS AL LANZAMIENTO DEL CAPÍTULO 2 CON EL RETO DE SOBREPASARNOS A NOSOTROS MISMOS, DE SORPRENDER AÚN MÁS Y DE DAR A NUESTROS CLIENTES UNA EXPERIENCIA ÚNICA EN TODO SENTIDO

 

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